Fin de ciclo

españa chileSe esperaba… El fin de ciclo se veía venir, sabíamos que llegaría, aunque nadie lo esperaba de la manera tan dolorosa en que aconteció. Y como era predecible también, las críticas no tardaron en llegar, los españoles somos un país de extremos. Pasamos del “yo soy español, ¿a qué quieres que te gane?” al “¡vaya panda de vagos!” en cuestión de noventa minutos.

Los españoles a examen
Nos merecemos el no pasar de la fase de grupos, las dos derrotas, los siete goles encajados y el tan solo haber podido perforar la portería contraria una vez en los dos primeros partidos… ¡y de penalti! La razón es sencilla, estos seis últimos años hemos aprendido a ganar, pero había que ponernos a prueba para saber si sabíamos perder. Demostrado ha quedado que no. Y eso que gran parte de la historia de la selección española de fútbol siempre se ha concentrado en las dos primeras rondas de Eurocopas y Mundiales…

Más que buscar culpables debemos buscar las causas.

La selección a examen
José Antonio Camacho habla de un deficiente estado físico, y no le voy a quitar la razón, pero voy a añadir el factor motivacional.

En la preparación de un deportista, los componentes que determinan sus resultados oscilan, en función del deporte, entre las siguientes cifras: con un 35% para el estado físico, un 20% la táctica, 10% disciplina y el restante 35% a la psicología.

Para nuestra selección española, este último porcentaje lo conforman:

  • La continuidad de un mismo entrenador durante seis años que ha logrado lo máximo con este equipo. Producido por un exceso de confianza. Los cambios, los nuevos retos sirven de estímulo para los deportistas. Hubiera sido más fácil ganar el mundial con un seleccionador nuevo que con Vicente del Bosque (grandísimo entrenador).
  • Una convocatoria no suficientemente renovada en la que se sigue apostando por los antiguos campeones sin considerar su estado de forma. Acomodamiento, entorno estable, sin amenazas aparentes que pongan en peligro la situación.
  • Una falta humilidad, de luchar desde abajo y no desde la cima, que es donde se encontraban. La misma con la que hasta antes de cosechar nuestros últimos títulos afrontábamos cada competición buscando superar los infranqueables cuartos de final.
  • Falta de motivación, de ambición, de querer más. Un deportista no debe moverse por las primas por objetivos, y especialmente cuando sus sueldos son tan escandalosamente altos que no supondrían un aumento considerable. Por parte de la RFEF es un ataque contra los valores del deporte y la competición.

El estado físico y psicológico no era el adecuado para encarar el Mundial, pero han sido, son y seguirán siendo, los artífices de una gesta grandiosa e inigualable dentro del fútbol. Es el momento de seguir sacando con orgullo el trabajo de nuestros deportistas y agradecer la ilusión que nos han contagiado, los títulos que nos han brindado y la humildad que hemos recuperado.

Disfrutemos de lo que queda de Mundial… ¡y a por el próximo título!

Aldir Fernández Cañete

@aldirferca

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