10 Diciembre. Día Internacional de los DDHH

“Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la comunidad humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad […]” así reza el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que las Naciones Unidas acordaron y establecieron en París en 1948.

Sesenta y cinco años después nos encontramos con la triste realidad de que, lejos de mejorar la situación, parece permanecer estancada. Son aún millones de personas las que sufren violación de estos derechos universales y nadie todavía se pregunta cuál es el motivo. Precisamente la ONU en su sexagésimo aniversario (2008) hizo un alto en el camino para enfocar la base de este problema, ¿adivináis cuál? Una vez más, la educación. Parece ser que todos los problemas actuales giran en torno al mismo epicentro y nosotros seguimos sin replantearnos que es aquí donde debemos aunar fuerzas.

A los veintidós años de vida de los DDHH, en África se produce la que es conocida como una de las mayores injusticias de la historia de la humanidad; el Sáhara Occidental es ocupado por los marroquíes y los saharauis quedan divididos. La gran mayoría expulsada de su país, intentan hacer vida en mitad del inhóspito desierto argelino donde han sido “acogidos”, mientras que la otra parte es torturada en el llamado territorio ocupado, Sáhara Ocupado. No cabe duda de que estamos ante el pueblo que más echa de menos la defensa de sus derechos y el apoyo de algunos de los países, no solo vecinos, sino de cualquier parte del mundo. Han pasado treinta y ocho años; familias que no han conocido su país de origen y no conocen más que la abrasadora y seca estampa de una estéril, desolada y remota llanura que es y será su hogar hasta que alguien alce la voz y consiga que se haga justicia. Ellos, mientras tanto, esperan…

Sin tener que recurrir a otros continentes para ver casos de violación de estos derechos, en nuestro país, en nuestra ciudad, o en nuestro mismo barrio desatendemos y permitimos que la gente no sea tratada en igualdad de condiciones, no exista un respeto real al pensamiento ajeno, y cada vez más gente se es desalojada de su vivienda (a los que se suman lo que ya anteriormente carecían de ella)… Además, existe la paradoja de que nosotros mismos rehuimos de algunos de nuestros derechos, como es el caso de la participación en el gobierno de nuestro país, por lo que no es que hagamos poco, sino que hacemos mucho menos y contribuimos con ello a tantísimas injusticias. Pero nosotros no perdamos nunca la calma, porque mientras en otros países sus males son menores, nosotros, como buenos españoles que somos, seguiremos tropezando con la misma piedra confiando en que alguien nos saque de este foso sin fondo o bien culpando al resto de nuestra desgraciada situación.

No nos conformemos con lo que tenemos; eduquemos, velemos, defendamos y respetemos los derechos propios y ajenos. Porque fruto de esa participación, de NUESTRA participación, es lo que hace realmente que todo marche bien, por nosotros y por los demás. Es así como surgió en 2007 la Declaración Universal de los Derechos Humanos Emergentes.

Aldir Fernández (@aldirferca)

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